La Era Manipulada

Víctor Ml. Caamaño

 

La edad moderna pasará a la historia como la Era Manipulada.

El ser humano siempre ha tratado de manejar arteramente a sus semejantes, la historia está llena de esos intentos y las consecuencias siempre han sido desastrosas.

Manipular es sinónimo de operar, conducir, manejar, maniobrar, manosear, usar, etc., con referencia a objetos, por supuesto. Manipular seres humanos es faltarles groseramente el respeto al considerarlos como cosas, como objetos que pueden ser usados según el interés o conveniencia de quien se propone ejercer la manipulación.

La manipulación en las relaciones sociales o políticas debería ser incluida en la lista de actos contra los Derechos Humanos. La manipulación invariablemente está basada en la mentira, el engaño, ocultamiento de la verdad y siempre termina siendo complementada y sustituida por el uso de la fuerza y/o el abuso de nuestros semejantes, su objetivo real siempre es corrupto.

Nunca los objetivos buscados mediante la mentira y el engaño son logrados, ya que la realidad y sus leyes inmutables terminan imponiéndose, sería sabio y preciso que lo comprendiéramos.

Pudiéramos citar como ejemplo de grandes intentos para manipular a la humanidad en el pasado reciente: el Nazismo y el Comunismo.

El Nazismo fue un intento de manipulación racial de la humanidad. Hitler y sus secuaces estaban convencidos que una humanidad compuesta por lo que ellos consideraban la raza superior o Aria, progresaría mejor y mucho más rápidamente, y con la simpleza de los desequilibrados pretendieron eliminar de la faz de la tierra las demás razas, comenzando por la judía.

El Comunismo por su parte se planteo manipular la conciencia humana para lograr, mediante la inducción generada por la Dictadura del Proletariado, crear el Hombre Nuevo, un ser humano con una conciencia social tan desarrollada que sustituiría la conciencia individualista. Con ello pretendieron un diseño racional de un futuro tan lejano que no le pertenecía a la generación que, en su sobre estimación del conocimiento científico disponible, se lo planteo.

En ambos casos el fracaso fue estrepitoso, el costo social y humano simplemente monstruoso y la práctica, que es el criterio de la verdad, demostró que eran intentos vanos, que la evolución tiene leyes que no podemos controlar y mucho menos derogar. Si le damos más calor al huevo, no aceleraremos el nacimiento, simplemente cocinaremos el polluelo.

Es totalmente imposible que una acción cuya base sea la mentira, la falsedad u ocultamiento de la verdad, produzca un resultado bueno sin derogar la Ley de Causa y Efecto: “Una acción genera una reacción igual y en sentido contrario”.

Otra gran manipulación socio-política ocurrió con las independencias de nuestra América Latina. En la colonia habían unidades regionales distintas con sus respectivas divisiones administrativas -virreinatos, capitanías generales, presidencias y audiencias-. Luego de 1810 esas unidades regionales fueron adoptadas como armazón territorial de los nuevos estados. Esto implica que los gobiernos republicanos se fundaron entre los límites de los antiguos virreinatos, capitanías generales o presidencias. ¿Por qué cambiar los marcos si se planeaba dejar la misma fotografía?

Es muy significativo que contrario al sueño de unidad del Libertador Simón Bolívar y la creación de La Gran Colombia, el resultado fue el mantenimiento de las divisiones políticas coloniales, sus privilegios y su control. Pudiésemos especular que los conquistadores le permitieron a Bolívar y a los Libertadores, desarrollar la guerra contra España, no para crear una nueva Patria ni un nuevo orden, sino, para apropiarse simplemente del tributo que colectaba la corona española y a la vez, evitar los cambios sociales que el liberalismo político impulsaba desde Europa y eso es una manipulación.

Quedamos atrapados en el tiempo y en la confusión premeditada.  Ya no existía el poder colonial abusivo, pero los abusos continuaron, ya no existía el ejército español que nos avasallaba, pero continuamos siendo vasallos, ya no existía el opresor pero sí la opresión, y sobre todas las cosas, se mantuvo y se institucionalizó la corrupción. Ese fue el resultado real de esa gran manipulación histórica.

Pero como es la costumbre, los humanos nos negamos a aprender de nuestros errores y seguimos tratando de repetirlos, a diferentes niveles, en distintas circunstancias y pensando que podemos lograr una técnica para la manipulación mejorada que pudiera  funcionar y beneficiar a los manipuladores permanentemente. Toda manipulación seguirá siendo un error de cualquier manera y a la postre siempre el perjuicio será mayor que el posible  beneficio a lograr.

En la década de los sesentas se impulsó una gran manipulación en la sociedad norteamericana, se creo una contra imagen que se opusiera a la imagen creada por el movimiento hippie: crearon al Yupie, estereotiparon la imagen del “éxito” y lograron, que una sociedad que hasta ese momento presuponía la buena fe en todos, comenzara a mentir para que individualmente fuera presentada una imagen de éxito, para todos parecer ricos sin serlos, era lo opuesto a la forma descuidada de vestir y vivir del  hippie y además movía la industria en la producción.

Los resultados que se obtuvieron fueron muchos, todos negativos. La familia dejó de funcionar como tal, ya que, se demostró que el matrimonio entre “imágenes” no era funcional. Esto ha traído como consecuencia directa que los niños han quedado prácticamente abandonados, sin familias reales y funcionales y en su creciente frustración han optado últimamente, por realizar masacres en las escuelas, suicidándose después. (ver El Efecto Yupie y los crímenes en las escuelas)

El crecimiento normal de la sociedad liberar capitalista fue trastocado: trabajar duramente y basados en una sana disciplina de vida, ir creando ahorros que terminarían transformándose en capitales de inversión, es una cosa del pasado. Ahora se gasta todo lo que se gana para lograr proyectar la imagen del éxito, que por supuesto nadie cree por estar representando el mismo papel en la tragicomedia del diario vivir, en consecuencia ha habido una plaga tan grande de bancarrotas personales que el gobierno federal se ha visto compelido a modificar las leyes que protegían a los que quebraban.

En la época en que debería hacerse conciencia de que el petróleo es un recurso mucho más limitado de lo que se pensó en los años sesentas, ahora todos compramos vehículos que no necesitamos y que multiplican, sin ningún sentido, el consumo de combustible, solo para aparentar éxito, para estar en la moda. Los efectos demoledores frutos de esa manipulación los trataremos con detalles en otro trabajo, pero lucen a simple vista, letales para nuestro orden supuestamente civilizado.

Ultimamente podemos ver la manipulación descarada que intenta utilizar el miedo natural  a la enfermedad,  en favor de determinados medicamentos o productos. La tinta no se ha secado en la impresión de un supuesto “estudio médico”, cuando el que lo contradice entra en prensa. Resultado: les estamos perdiendo la confianza a la medicina y sus diferentes representantes.

El gobierno norteamericano manipulo la nación para declarar la innecesaria guerra contra Irak, e intento manipular el resto del mundo con la frase amenazante de “con nosotros o contra nosotros”. Esa frase puede recordarnos a cualquier madre diciendo: “si tu me quisieras harías  …”, o “me estás matando con eso…”, simple intentos de manipulaciones que siempre tendrán efectos perjudiciales para el progreso y bienestar del pueblo  o del individuo manipulado. El efecto resultante se está generando en estos momentos, pero no parece que será beneficioso para nadie.

Pudiéramos seguir haciendo crecer la lista de los intentos de manipulaciones sociales y políticos y siempre tendremos que concluir que toda manipulación es un preámbulo para la corrupción y la estafa, en el mejor de los casos, y  siempre estará cimentada sobre el engaño y la mentira, y su resultado será del mismo signo de de la intención que originó la acción inicial. Todo mentiroso es un manipulador en potencia y, solamente se ejerce la manipulación para lograr beneficios que honrada y honestamente no hubiera sido posible.

Aceptar, ignorar, contemporizar, transigir o tolerar al mentiroso es abrirle las puertas a la corrupción.

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